Cuantos recuerdos me traen las series de antes, los “animé”, eran simplemente geniales, Dragon Ball, Los caballeros del zodiaco, Digimon, pero el más espectacular fue y será siempre POKEMON, la simple idea de poder atrapar monstruos y entrenarlos para pelear entre ellos, atrapo a niños desde los 5 años hasta los 17 y 18.
Mi obsesión era muy elevada, tenía mi gorra roja y mis guantes negros como el personaje principal, me compre la pokebola y hasta decía las frases particulares del personaje cada vez que veía un capitulo repetido, y ni hablar de los nuevos, era una sensación estupenda. Otra cosa que impulso mi obsesión fueron los juegos de video, todavía los tengo, por supuesto terminados al cien por ciento.
Recuerdo con nostalgia la primera temporada, sin duda la mejor; Pikachu, Charmander, Bulbasaur y Squirtle, jamás los olvidare, nombres de los principales pokemon de esa temporada, ahora las series han cambiado mucho, la falta de ideas creativas y el afán por el dinero convirtieron la industria del anime en cualquier cosa.
Pokemon fue una serie maestra con una historia no tan original pero desarrollada maravillosamente, capaz de hipnotizar por una hora a millones de niños y dejándolo con ganas de ver más, es que, todos quisimos ser Ash Ketchum del pueblo paleta y coleccionar todas las medallas.
La serie ya está en su decima o undécima temporada, lo que me parce fatal, debieron terminarla en la sexta o tal vez séptima pero están explotándola al máximo con chistes y rutinas ya conocidas y hasta aburridas, arruinan un clásico de mi generación, y lo peor es que Ash sigue teniendo diez años, pero nosotros, ya estamos en base 2.
Puedo decir sin vergüenza alguna que inclusive con mis 21 años cada vez que veo pokemon primera, segunda o tercera temporada me quedo pegado y me recuerda las épocas de niño cuando todo lo que queríamos era ser el mejor entrenador.
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