jueves, 27 de octubre de 2011

Otro más ...

Me muero por los aretes, los  tengo de todos los colores, diseños y texturas. Son fabulosos y creo que le dan vida a la cara de las chicas. Al principio mi gusto era normal como el las demás  pero me fui encaprichando  y quise tener todos los que existan o los posibles que lograra obtener, no se si algún día logre ponérmelos todos,  son preciosos me encantan, a raíz de ello me hice tres huecos más en la oreja para poder combinar  los diferentes modelos que tengo, ahora me pongo unos pequeños y otros largos.
En cada viaje que hago lo primero que compró son los aretes más raros que vea, más típicos o lo que más me guste. Procuro que no se me pierdan los pares; ya que, soy muy desordenada y me ha pasado muchas veces que e perdido  unos muy bonitos.
Ya ni sé cuánto habré gastado, hay unos que  me costaron un sol como otros en los que pagué 115 soles, claro que depende del material y los adornos.
Una vez   robé un par en una tienda. Era la desesperación de tenerlos y en ese momento no tener el dinero para comprarlos y sabía que si volvía al día siguiente ya no los encontraría. Por más vergonzoso que sea lo hice  y prometí no hacerlo más pero hasta ahora cuando encuentro unos y  en ese momento no puedo comprarlos los " tomo prestados".


martes, 25 de octubre de 2011

Tatúa la vida

No me comprenden mis padres, a algunas personas les parezco interesante, a otros, grotesco. No entiendo cuál es su motivo, pues tener 8 tatuajes en el cuerpo no creo que signifique algo raro o extravagante. ¿Por qué tantos? Se ve bien, en especial los míos, hay unas personas que se tatúan maripositas o dibujitos infantiles, yo no. Me he tatuado pentagramas, frases en latín como “in articulo mortis” o “memento mori”, que tienen un significado fuerte para mí y que me describen como una persona “hedonista” como muchos dicen.

Lo que sí acepto es que aún debo sacar más cuerpo para poder lucir mis tatuajes mejor, pero eso es lo de menos. Dicen que envejeceré y tendré siempre esos tatuajes en mi piel arrugada y mocosa, pero eso que interesa, la vida se vive de joven y acaba a los 45 o 50, cuando tienes pareja e hijos en que preocuparte. Aún me falta mucho para eso, por ello trataré de vivir mi vida al máximo, como dice mi espalda: “Carpe diem”.

Para regresar al tema de los tatuajes, no lo sé, les veo una estética impresionante que me pone la piel de gallina. He de encontrar en ellos una belleza que no encuentro en otras cosas, por ello, mi meta es ser como este chico (pero obviamente, con menos tatuajes y menos flaco):