martes, 13 de septiembre de 2011

A mi también me gustan las papitas


Ok, debo admitirlo, tengo un problema, una obsesión, una adicción y no me refiero a la droga. Son aquellas hermosas papas Pringles de sabor a crema y cebolla que me ponen la piel de gallina, me causan picor en la garganta y me hacen soñar con ellas 3 veces a la semana. Mi tiempo de vida se acorta, y mucho, pero ustedes saben, cada uno tiene su propio "carpe diem".
¿Por qué coleccionar las latas de Pringles vacías? La verdad existen dos propósitos para esto. El primer propósito es uno de entretenimiento, en el cual les comento a todos los que ven las latas, que solo una de ellas esta aun sin abrir y que prometo regalárselas si la encuentran (obviamente esto es falso, no tendría una lata sin terminarla). El segundo es más como un hobby o pasatiempo, solo decido coleccionarlas como "trofeo de guerra" para sentirme orgulloso de habérmelas comido en toda mi vida, como cuando uno recibe un primer examen aprobatorio y es el único que deciden guardar como trofeo para enseñárselo a sus madres.
Tengo en total 48 latas grandes, 12 medianas y 32 pequeñas, pero bueno, cada quién tiene sus gustos y/o problemas.